Te escribo esto, con la sola intención de soltarte, de cerrar un capítulo más, un fracaso más, y cristalizarte como algo que pudo ser, que quise que fuera, pero que al final no fue. Te escribo esto, con el corazón dividido: una parte desea desprenderse de ti, dejarte ir, sacarte de la mente, mientras que la otra desea aferrarse a ti con todas sus fuerzas. Te escribo esto, porque he pasado mucho tiempo encerrado en mí mismo, tanto que este sentimiento resulta atípico; eres la primera en años que me hace sentir así. Te escribo esto, porque cada vez me convenzo más de lo lejos que estás, de que soy uno más, de que no pasará. Te escribo esto, con el estómago revuelto: revuelto de celos, revuelto de ansiedad, revuelto de tensión, revuelto de temor, revuelto de coraje, revuelto de impotencia, revuelto de ternura, revuelto de deseo, revuelto de sueños, revuelto de alegría, revuelto de tristeza; revuelto de amor. Te escribo esto, porque jamás me atrevería a expresarte mi sentir. Te escribo esto, porque la única vez que lo intenté, me mostraste que era mejor callar. Te escribo esto, porque tu silencio es una incógnita, tus palabras una trampa, tu voz un hechizo, tu risa un bálsamo. Te escribo esto, deseando convencerme de que sólo juegas conmigo, de que no soy tu tipo, de que sólo somos buenos amigos, de que jamás funcionará, de que tienes cicatrices que no me corresponde tocar; de que alguien más ocupa el lugar que tanto anhelo. Te escribo esto, en un intento desesperado de olvidarte. Te escribo esto, también, para no olvidarte. Te escribo esto lleno de ironía. Te escribo esto con mucho pesar. Te escribo esto sin ánimos. Te escribo esto derrotado. Te escribo esto enamorado. Te escribo esto a ti.